Wednesday, March 02, 2005

Patinaje en hielo

Estaba esperando que mi amigo Benoit me mandara las fotos que tomó el domingo mientras patinábamos, pero no lo ha hecho y estoy como bien atrasada con el blog, no?

En cuanto las tenga, las subiré aquí mismo o a mi sitio.

Cuestión que mandé la siguiente invitación (con error de día/fecha y todo) a mi amiguitos montrealenses para que nos juntáramos a patinar al aire libre este domingo recién pasado:



El día estuvo espectacular. No podría haber pedido algo mejor. Hizo frío en los días anteriores, cosa que el hielo estaba de excelente calidad. Y el domingo amaneció soleado brillante (como sólo puede brillar donde la tierra está cubierta de nieve), y con una temperatura súper agradable, bordeando los cero grados.

Cuando era chica me cargaba patinar. Mi colegio hacía una "skate-a-thon" para reunir fondos para no sé qué y una le pedía a los vecinos que la auspiciaran, tantos centavos por vuelta a la pista. A mí siempre me dolían los tobillos (como que se tuercen del esfuerzo de mantenerlos rectos sobre patines), me daba frío, me cansaba, me aburría, etc. Nunca fui atlética y mis recuerdos del patinaje son quizás los más simbólicos de eso. Pero el domingo arrendé patines y parece que han evolucionado tanto como yo en los últimos 20 años. Ahora hombres y mujeres usan patines estilo hockey. A ver, voy a parar para explicar.

Hay patines de hombre (de hockey esencialmente): el filo es completamente liso, de una punta a la otra, y el material del que están hechos suele ser más firme que...

Los patines de mujer (de patinaje artístico esencialmente): el filo tiene la punta de adelante redondeada y con "dientes", para picar en el hielo y empujarse hacia delante.

Esto tiene que ver con que el estilo de avanzar en ambos tipos de patines es diferente. En los de mujer, se empuja hacia delante, como con los patines a cuatro ruedas. En los de hombre, se empuja hacia los lados, como con los rollerblades. Ahora, lo que digo, es que tanto hombres como mujeres usan patines tipo hockey, tipo rollerblade, de filo listo.

Quizás porque uno ya tiene experiencia en roller, se hace todo más fácil. O quizás aunque sigo siendo debilucho no lo soy tanto como a los 10 años. El resultado fue que no me dolieron los tobillos, ni me dio demasiado frío, ni me aburrí para nada. Patiné durante dos horas, dando vueltas a la laguna Beaver Lake, esforzándome por hacerlo cada vez con más gracia, menos ridícula. Me caí una sola vez, y, obvio, ni siquiera estaba patinando cuando sucedió sino que estaba parada, tratando de ir hacia la cabaña donde está la cafetería, el arriendo de patines, etc.

Éramos nueve personas, creo. Algunos trajeron termos con chocolate caliente y yo llevé el Bailey's, para mezclar, lógico. La mujer de Benoit, Crystele, llevó galletas caseras.

A las 5 de la tarde se acabaron las dos horas de arriendo de los patines -onda cenicienta- y además el sol estaba más bajo. Yo volví a mi casa para preparar las cositas para ver los Oscar con mis amigos, otros amigos que no habían ido a patinar.

En resumen, un espléndido domingo, bien aprovechado y que ojalá más personas hubieran podido disfrutar conmigo. Cuando me vengan a visitar, si es invierno, los llevo y así me entenderán.

1 comment:

Vero said...

Uauuu, que increíble.
Mi domingo fue vegetar de la forma más indigna, y gastar mis escasas energías en quejarme de las razones que me hacían estar sin energía y vegetando...
en fin, que falta que me hace un dominguito de esos.
saludos!

 
eXTReMe Tracker