Thursday, October 19, 2006

Here She Comes


I don't think I should ever get married. OTHER people's weddings make me nervous, imagine how bad I'd get if I had to go through my own. I would have to choose between a bottle of "muscle relaxants" or a broken champagne flute through someone's neck. Yeeeesh!

This is the weekend to break into my apartment and vandalize it, if that's what you were thinking of doing, because I'm off to beautiful Burlington, Vermont, to enjoy Emily's (of the "Emily" line of clothes my friends know well) wedding to Peter. I've never met Peter and I haven't seen most of Emily's friends since elementary school. Back then, when I was still part of a nuclear family and Emily still lived in the upstate NY town of Potsdam, we would mail each other Sweet Valley High books. To me, Emily's American life was like looking into someone's living room from the outside. Her mom, Lya, kept the house clean and cozy; there was MTV and there were magazines like Seventeen and YM to flip through; Emily actually bothered doing girl things like using a hair curler; her high school was a *public* *American* *high school* *with no uniforms*.

It's funny how enviable other lives can be when you don't actually have to live them. Hilary, who studied cuisine (that's cooking, in French) revealed to me how exotic she found our kitchen ingredients: the olive oil. Rebecca was an addict of the sliced bread straight-out-of-the-bag I used to eat freely while her parents kept her on endless diets. I have always been a sucker for a stay at home mom and carpeted hallways free of computer parts lying around.

The only thing I'm not really envious of -as much as I love to plan- is a wedding. I could break out into hives. And cry! I would probably cry more than a scared kid in front of Santa Claus.

Anyway, why am I going on about this, it's not my wedding, it's Emily's. And I'm going to meet my aunt and cousin from Chile, who I haven't seen in aaages! I had a little travel anxiety dreaming last night (forgetting things, etc) so I'd better get packing. The keys aren't under the mat.

4 comments:

Heather said...

I'm with you on the wedding anxiety. I think a big, backyard bbq sounds about right!
Have a great time.

Anonymous said...

isabelita!!! enjoy and have fun, is not your wedding ;)..me acuerdo cuando se casaron mis hermanas, la sol y la trini, la casa era un despelote total, y ellas histericas y llorando a gritos...seran los nervios que se contagian??, aunque la novia esta lejos tuyo, jaja...debe ser une experiencia que uno querria vivir solo una vez, pienso yo...

Anonymous said...

No se porqué, pero siempre me han cargado los matrimonios, como fiestas y como institución. No creo haber ido a más de unos 4 o 5 matrimonios de mi familia y a ninguno de los amigos que se casaron con todo el aparataje.

Los matrimonios que menos me gustan son los de Estados Unidos. Es un circo de tarjetas y sobres dentro de sobres que llegan dentro de otros sobre algo más grande e impreso a gran costo.

Después está la institución de las damas de compañía, supuestamente son las mejores amigas a las que se les hace vestir con vestidos *elegantes* y poco favorecedores, para que no le hagan sombra a la novia.

Por lo general una dama de compañía es la mejor amiga que deja de serlo a partir de ese día por representar una hipotética competencia por el nuevo marido. (Como si el marido no supiera salir a gatear solo).

El novio y los best-men, los tipos que pagaron a la estriptisera que lo menos que hizo fue un lap-dance increíblemente erótico al novio la semana anterior, se visten de smoking (la palabra correcta en la lengua es esmoquin, pero la encuentro horrible). Pero no es el evening jacket negro que usaba James Bond en el casino, sino que una chaqueta de color celeste, meconio, verdosienta o lo que decidan los novios, con una gruesa huincha de seda recorriendo todos los bordes. ¡No es lo que Sarita consideraría elegante!

Lo peor son las bridezillas o suegrizillas que quieren que todo salga perfecto, lo que se dice perfecto y se desesperan porque eso jamás ocurre. En ves de relajarse en el *día más importante de mi vida*, se amargan el pepino por detalle que sólo ellas notan. Eso pasa en pdm también; para el matrimonio de un concuñado (al que no fui) la madre del novio dio espectáculo a los invitados arrugándose cada vez que sucedía algo que ella no quería que pasara. Al final, los invitados que me lo contaron, sólo recordaban el circo de la suegra durante la recepción.

En resumen no es una fiesta donde simplemente se pasa bien, y por lo demás desde ese día suele ser cuesta abajo. Al menos para el segundo matrimonio, no hacen la misma clase de fiesta. Al padre de la novia, el que tradicionalmente paga la fiesta, ya no lo convencen a repetir la gracia

A pesar de lo que digo más arriba, de todo corazón le deseo a Emilita y a su bienamado, un millón de felicidades y que jamás necesite pedirle al papá que le organice otra fiesta. Le envié un cheque por *bastante más que* una cantidad decente. Bueno, fueron en realidad dos centavos sobre el numero redondo en que pienso que los regalos firmados por el sucesor de Alan Greenspan recién empiezan a ser decentes. Si le ponía un centavo sobre el número redondo hubiera sido *apenas algo más que*, pero eso sería muy rasca. Tengo demasiada clase para eso.

Anonymous said...

arrgh!! keep us in suspense why don't you? no 'the groom was slain a the altar by a venom-laced crossbow bolt while his brother with the Lotto problem and mild albinism leapt up and yelled "he didn't!" (he'd always been troubled)'?
huh. most telling.

 
eXTReMe Tracker